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  • Género: Narrativa
  • páginas
  • Año de Edición2013 | idioma: Español
  • ISBN: 978–987–1950–03–4

Reseña

La prosa de Ferroggiaro, quien se sirve de todo un saber retórico para narrar historias impredecibles, resulta adictiva. Desde la sátira autoparódica de “El arte por el arte” hasta el terror de “Los cautivos”, pasando por la inmediatez apasionada de “La niña…” (otra cuasi nouvelle que pide ser película), los niños como rehenes de los adultos son el hilo conductor.

Prologo del libro La niña de mis ojos

[Fragmento]

La niña de mis ojos de Federico Ferroggiaro se inicia con el ensayo “El arte por el arte”. Allí, uno se encuentra con la voz del escritor y las problemáticas en torno al ejercicio creativo de la escritura y del compromiso del artista. Pero también se percibe lo que luego se lee como el hilo conductor del resto de los cuentos que integran el volumen. Esto se debe a que, en ese primer apartado -que podría funcionar como manifiesto-, puede pensarse al niño como texto, como obra de arte, como símbolo. De allí que, en los siguientes 5 cuentos que componen La niña de mis ojos (homónimo del segundo de los cuentos), los niños funcionan como potencia, como entes de conflicto, como mercancías, como puertas y como enigmas. Si se consideran estos 5 cuentos en el orden de una misma propuesta estética, puede decirse que el comienzo (“La niña de mis ojos”), el nudo (“Cambio de guardia”) y el fin (“Los cautivos”), insisten en la sensación de vacío que implica la pérdida del niño/a o el sueño de su posesión. “El intruso” expone al límite el ritual de la maternidad y genera en la protagonista femenina un quiebre en su vida cotidiana. “Desaparecida”, el penúltimo de los cuentos, nos lleva de la mano de una niña a bailar y a escondernos debajo de una mesa en una fiesta monstruosa.

Esta vez, Federico Ferroggiaro se asoma por la ventana y lo que ve son los niños;a quienes convierte en el lei motiv de sus relatos.

 

Carolina Rolle, Rosario, 18 de marzo de 2013

 

Acerca del Autor

Federico Ferroggiaro

 

 

 

Federico G. Ferroggiaro nació en Rosario en 1976. Es Periodista y Profesor en Letras por la UNR. Obtuvo el Segundo Premio en el concurso Ciudad de Rosario 2008, organizado por EMR, con el libro El pintor de delirios. En 2011, publicó Cuentos que soñaron con tapas, con El Ombú Bonsai. Colabora con las publicaciones digitales Medicina y Cultura y en la sección Estampas de Venado 24.

 

 

 

 

Entrevista

Fragmentos

La niña de mis ojos (fragmento)

“Realmente no había vuelto a pensar en eso como había sido, la secuencia. Digo: lo mantenía oculto, como borrado. Al médico, al consultorio, a esa calle de tierra asfixiante, la efímera estadía, el regreso. Ella me lo había advertido o anunciado el día de mi graduación, el de la fiesta. Fue en un salón cerca de La Florida, y para estar solos, dejamos atrás la música para irno a besar a las barandas que daban al río; al río que esa noche parecía la mandíbula líquida del cielo. Yo, quizás un poco mareado y caliente, le decía palabras de amor y ella se había quitado los tacos porque, al andar, la tierra parecía tragarla. Ariana se había volcado sobre mi hombro y así, casi fusionados, nos pusimos a mirar las luces que brillaban en el salón, a varios metros de distancia. No sé por qué sentí que estábamos hechos de la misma materia, con la misma sustancia. Creo que la amaba; con mi mano acariciando sus muslos, bajo el vestido suave, experimentando su calor, el suspiro largo que había soltado.”

Los Cautivos [Fragmento]

Lo encontramos desvanecido, al alba de un día cualquiera, en la huella que desemboca en un amplio pozo que debió ser, originariamente, un estanque o un arroyo. Cuando a la distancia distinguí el bulto, que reconocí inmediatamente como humano, me invadió el temor de que fuera tarde y, aparejada aunque contradictoria, la satisfacción de haber cumplido con la misión que nos había lanzado al desierto.

Prensa

Enraizando en buena literatura. Beatriz Vignoli, Rosario 12, Miércoles, 3 de julio de 2013

Federico Ferroggiaro (Rosario, 1976) demuestra en este tercer libro una capacidad de crear universos ficcionales que abarcan todo un corpus de obra, como lo hiciera Onetti con su mítica Santa María. En 2008, obtuvo el segundo premio en la categoría Relato de ficción del concurso literario Ciudad de Rosario por El pintor de delirios (EMR, 2008), el protagonista de uno de cuyos cuentos largos, “La pierna y el juego” (que ya tiene guión adaptación al cine) retorna como personaje secundario y agente destructor en el relato que da título al nuevo.

La prosa de Ferroggiaro, quien se sirve de todo un saber retórico para narrar historias impredecibles, resulta adictiva. Desde la sátira autoparódica de “El arte por el arte” hasta el terror de “Los cautivos”, pasando por la inmediatez apasionada de “La niña…” (otra cuasi nouvelle que pide ser película), los niños como rehenes de los adultos son el hilo conductor. Todos estos relatos de ficción, como los de su libro anterior (Cuentos que soñaron con tapas, El Ombú Bonsai, 2011), portan marcas de actualidad y de experiencia vivida.